La ira de Trajano
Nacido en la provincia Bética, junto a la actual Sevilla, Trajano logró bajo su mandato que el Imperio romano alcanzara la máxima expansión. Por ahora se sabe capaz de vencer sin problemas a dacios, partos y germanos. Además, sus legiones le guardan un profundo respeto: es uno de ellos. Sus cualidades no se limitan al terreno militar. Al llegar al poder, no dudó en juzgar y desterrar a los gobernantes que se habían enriquecido de forma ilícita en tiempos de Domiciano. Pero ¿es posible que cometiera un error al dejar con vida a los corruptos?
En los confines del Imperio, un antiguo senador trama su venganza mientras se repite una y otra vez que Roma no es para los débiles; en las cuadras del Circo Máximo, un auriga veterano se prepara para la carrera más importante de su vida; y un patricio venido a menos, desesperado por las graves acusaciones que pesan sobre su hija, busca ayuda entre los poderosos.
Todos tienen motivos para matar o morir. Y todos participarán en un capítulo de la historia de Roma que está a punto de escribirse con sangre y acero, en la arena del circo y en tierras lejanas, a través de batallas, carreras de cuadrigas, juicios, intrigas y códigos secretos.
«Decidió que se publicaran los gastos de la familia imperial, construyó bibliotecas, restauró calzadas, levantó puentes, fue tolerante con las religiones no imperiales. Si tuviéramos un Trajano en la Europa del siglo XXI, las cosas nos irían mejor.»
Santiago Posteguillo